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octubre 10, 2019

El Lobo Disfrazado de Pastor


En un rincón de su madriguera, un lobo daba el toque final a un proyecto largamente acariciado.
AsĆ­ pues, se disfrazó de pastor y, mientras dormĆ­a el verdadero pastor, se metió entre las ovejas, relamiĆ©ndose al pensar que los carneros estaban a su disposición.
Las ovejas, muy contentas, se agruparon junto al facineroso, creyendo estar mƔs seguras a su lado.
El carnicero se fijó en una oveja en particular y, sin poder ocultar su entusiasmo, exclamó:
—¡QuĆ© oveja tan gorda y sana! ¡QuĆ© tierna y grande es! Esa sĆ­ que es bocado de cardenal. ¡Se me hace agüita la boca!
En su alegrĆ­a hizo tanto ruido que despertaron el pastor y los perros, quienes, acorralando al impostor, le dieron de palos y mordiscos hasta matarlo.
Moraleja:
Entusiasmo desbordado, mata lo proyectado.
septiembre 22, 2019

El Pastor y su Ganado


Un pastor, a quien el lobo habĆ­a devorado su mejor oveja, reunió a los corderos y platicó con ellos:
—¡Ustedes son presa fĆ”cil del lobo porque son dĆ©biles; si todos se mantuvieran unidos en el peligro, les aseguro que huirĆ­a el enemigo!
—¡No mĆ”s seremos sorprendidos por el lobo! —respondió el mĆ”s anciano, que hacĆ­a de jefe—, lucharemos unidos hasta derrotarlo.
Escuchada la arenga, todos juraron hacer frente al carnicero, pero llegada la noche, la imagen de un perro les pareció el enemigo y emprendieron la fuga en el mÔs desbaratado desorden.
—AsĆ­ son los cobardes, que prometen no rendirse, pero tan pronto sienten el primer ruido, huyen como ustedes —concluyó el pastor.
Moraleja:
El cobarde,hasta de su sombra tiembla.
septiembre 22, 2019

El Pastor y el mar


A un pastor, que apacentaba su rebaƱo a orillas del mar, le vino el deseo de hacerse comerciante.
—Es breve la travesĆ­a —se dijo— y, embarcando a las ovejas, se puso a remar. En la costa vecina vendió su ganado a magnĆ­fico precio.
Con el dinero obtenido compró dÔtiles africanos.
Al retornar con su carga, se levantó una bravĆ­sima tormenta. En tanto, para poder salvarse, arrojó todo su cargamento al mar.
Sumido en la miseria, sin dƔtiles ni rebaƱo, el pastor sollozaba, cuando alguien le dijo:
—Tranquilo estĆ” el mar, buen hombre. ¿Por quĆ© no arriesgas a sacarle algĆŗn provecho?
—DesengƔƱate, amigo —contestó— cuando el mar se aquieta es porque desea mĆ”s dĆ”tiles.
Moraleja:
No pierde bienes ni paciencia, el que usa la experiencia.