Murcielago
septiembre 22, 2019
El Lobo y El Murcielago
Ćste, despertando al instante, lo tomó y al punto intentó devorarlo.
Entonces, el murciélago clamó por su libertad.
—Te dejarĆ© libre —dĆjole el lobo—; pero con la condición de que me digas por quĆ© los murciĆ©lagos son tan alegres y retozones. En cambio, yo siempre me fastidio.
—Me asustas sobremanera —replicó el murciĆ©lago—. DĆ©jame volar a mi cueva y te lo explicarĆ© al punto.
El lobo lo dejó libre y el murciélago le increpó:
—Te fastidias, compadre, porque eres malo y tu crueldad seca tu corazón. En cambio, a nosotros nos ves alegres porque jamĆ”s intentamos daƱar al prójimo.
Moraleja:
Quien nadie hace daƱo, vive feliz todo el aƱo.

