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octubre 12, 2019

El León y la Cabra


Un león hambriento, viendo que no le era fĆ”cil subir a los riscos en que pastaba una cabra, se fue acercando poco a poco.
Pronto se dio cuenta que le sería imposible llegar hasta la cabrita y entonces, le dirigió cariñosas frases invitÔndola a pastar juntos la fresca y aromÔtica hierba de la pradera.
—¡Deja estas peƱas estĆ©riles —le dijo— y baja a los prados donde yo habito, amiga mĆ­a!
—Tienes razón, asĆ­ lo harĆ© —replicó la cabra—, pero cuando estĆ©s muy lejos de este lugar.
Moraleja:

No escuches del enemigo el consejo, si no quieres perder el pellejo.

octubre 11, 2019

El León y los Cuatro Bueyes


Cuatro bueyes, que comĆ­an juntos en un prado, se juraron eterna amistad.
Así pues, cuando un león los atacó, se defendieron tan bien que la fiera emprendió veloz fuga.
El león, viendo que esa unión de los bueyes lo privaba de comĆ©rselos, comenzó a hacer uso de la intriga.
Buscó a cada uno por separado y les dijo que los otros hablaban muy mal de él.
Así, creó sospechas entre los bueyes y su amistad fue rota para siempre. Luego el león, viéndolos enemistados, los fue matando uno tras otro. Pero el último buey, antes de morir, exclamó:
—¡Nosotros tenemos la culpa de esta desgracia! Por dar crĆ©dito a los enredos del enemigo nos desunimos, y asĆ­ le fue fĆ”cil destruirnos.
Moraleja:
La unión hace la fuerza, y la discordia debilita
octubre 10, 2019

El Avaro y el León de Oro


Un avaro, miedoso, se topó con un león de oro. Lleno de asombro balbuceó este monólogo:
—¡Que portentosa ocasión! El miedo paraliza mi mente y desgarra mi corazón; sin embargo, la ansiedad de riqueza doblega mi pobre alma.
¿QuĆ© poderes celestiales crearon esta maravilla? ¡Cómo deseo el oro, mas, la vista de esta criatura me aterra!
La codicia me empuja a tomarlo y mi dƩbil carƔcter me impide hacerlo.
¡Oh, designio que no da goce, pues ofreces e impides tocarlo, produciĆ©ndome espantoso tormento!
¿QuĆ© harĆ© para que llegue a mis manos?
Mientras asĆ­ cavilaba, unos ladrones tomaron el león, dejando al avaro con las palabras y sin el oro.
Moraleja:
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
octubre 10, 2019

El León, la Vaca, la Cabra y la Oveja


Un león, una vaca, una cabra y una oveja hicieron pacto para cazar en los montes y repartirse en paz cuanto atrapasen.
Una tierna cierva fue la primera pieza que cobraron. El león, despuĆ©s de dividirla en cuatro partes iguales, argumentó:
—La primera de estas partes es para mĆ­ porque me llamo león; tambiĆ©n me comerĆ© la segunda, porque soy el mĆ”s fuerte; la tercera tambiĆ©n la tomo y, mirando con ojos amenazadores a los tres socios, concluyó:
—¡El que toque la cuarta parte, que vaya haciendo su testamento, pues me lo comerĆ©!
Cuando se es honrado como la vaca, inocente como la cabra y manso cual la oveja, no se debe andar con leones.
Moraleja:
Tratos sobre caudales, hazlos con tus iguales.
septiembre 22, 2019

El Oso y el León


Un león y un oso hambrientos se pusieron de comĆŗn acuerdo para cazar un cervatillo que asomó la cabeza por entre el verde follaje.
Al iniciar el festín cada cual reclamó su derecho y se trabaron en feroz contienda para determinar quién tenía la preferencia sobre el cervatillo
Una zorra que merodeaba por el lugar observó con vehemencia el episodio y se dijo:
—¡Excelente oportunidad para saciar mi hambre!
Acompañando las palabras a la acción, arrastró al cervatillo hasta su madriguera.
Cuando el león y el oso se dieron cuenta, pusieron el grito en el cielo y vociferaron:
—¡Pobres de nosotros! Mientras nos peleĆ”bamos como dos tontos llegó la zorra y sacó provecho.
Moraleja:
Quien disputa y no comparte, perderĆ” toda su parte.
septiembre 22, 2019

La Libre y el León



Un león vio una liebre dormida y, cuando quiso cazarla, pasó cerca de Ć©l un ciervo
Al ver que se le ofrecĆ­a mayor volumen de carne, abandonó a la liebre y corrió en persecución del ciervo
En ese mismo instante, la liebre, despertada por el bullicio, emprendió rĆ”pida huida. 
Mientras tanto, el león, cansado de perseguir al ciervo volvió tras la liebre que, corriendo mĆ”s que de prisa, se puso a salvo de sus dientes. 
—Bien me lo merezco —dijo la fiera—. ¿Por quĆ© abandonĆ© la presa segura y corrĆ­ tras el cervatillo? Fui ambicioso, en verdad, y me quedĆ© sin nada que mitigue mi hambre. ¡Que esta experiencia me sirva de lección!
Moraleja
Ocasión que se va, quien sabe si volverÔ