No pierde bienes ni paciencia, el que usa la experiencia.
Pastor
septiembre 22, 2019
El Pastor y el mar
A un pastor, que apacentaba su rebaƱo a orillas del mar, le vino el deseo de hacerse comerciante.
—Es breve la travesĆa —se dijo— y, embarcando a las ovejas, se puso a remar. En la costa vecina vendió su ganado a magnĆfico precio.
Con el dinero obtenido compró dÔtiles africanos.
Al retornar con su carga, se levantó una bravĆsima tormenta. En tanto, para poder salvarse, arrojó todo su cargamento al mar.
Sumido en la miseria, sin dƔtiles ni rebaƱo, el pastor sollozaba, cuando alguien le dijo:
—Tranquilo estĆ” el mar, buen hombre. ¿Por quĆ© no arriesgas a sacarle algĆŗn provecho?
—DesengƔƱate, amigo —contestó— cuando el mar se aquieta es porque desea mĆ”s dĆ”tiles.
Moraleja:

